Y ahí me quedé de nuevo... como si el tiempo se hubiese detenido, en ese segundo de oscuridad donde mis ojos estaban muy abiertos; intentando capturar algo, entender el entorno... qué se yo. Todo fue más lento. Agotadoramente eterno. Era esa detestable incertidumbre de mi precario equilibrio: era no saber si había más peldaños en la escalera que estaba subiendo.
Mi cuerpo empezó a tiritar... el no saber me asusta, me pone impaciente.
Decir "Si, el peldaño es imaginario" y luego verme rodando por el piso... ojalá golpeándome fuerte contra el suelo, para resaltar mi error y tener razones por las que llorar. O pensar "Tal vez si existe un escalón más", y luego llegar a superficie y tener razones para ser realmente feliz. No estar acá... en esta tierra de nadie. Con el pie en el aire, dudando si apoyarlo o no... esperando que el peldaño se acerque solo (como si esas cosas pasaran). Tratando de averiguar si hay espacio para mi humanidad en la habitación a la que planeao llegar.
Pero ahí seguía en ese segundo eterno... con el pie dubitativo y los ojos abiertos... intentando captar señales que tal vez nunca llegarían.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
lunes, 2 de noviembre de 2009
Los gringos dicen puras mentiras
A ver... déjenme decir que después de hacer una encuesta pequeña con mis conocidos, descubrí que eso de jugar con los perritos en las plazas son sólo inventos gringos.
Tengo una perrita que se llama Helena. Y la saco a pasear todos los días, pero siempre los domingos son especiales. Porque hay más tiempo. Entonces le compré una pelotita verde y la saqué a pasear.
Cuando estábamos en un lugar central de la plaza que queda frente a mi casa, le solté la correa y le lancé la pelota, pensando que -como sale en las películas, -ella iba a correr, tomarla con la boca y devolvérmela a los pies. Pero lo único que hizo cuando la lancé fue mirarme con cara de Dr. House enojado... como diciendo "¿Realmente esperas que vaya a buscar esa pelota para luego traértela y que me la vuelvas a tirar?".
¿Saben? Han habido situaciones en mi vida en las que me he sentido estúpida... pero creo que esa alcanzó mi top 10. Fue simplemente la imagen:
Yo, emocionada hasta el punto de saltar, tirando la pelota - Helena siguiendo la trayectoria del objeto con los ojos - Helena mirándome raro - yo torciendo la cabeza - Helena se transforma en Dr. House.
Pero bueno, al menos tengo el consuelo de que no soy la única que ha intentado lo mismo con sus perros y no les ha funcionado. Yo insisto que es culpa de los gringos y sus películas.
Tengo una perrita que se llama Helena. Y la saco a pasear todos los días, pero siempre los domingos son especiales. Porque hay más tiempo. Entonces le compré una pelotita verde y la saqué a pasear.
Cuando estábamos en un lugar central de la plaza que queda frente a mi casa, le solté la correa y le lancé la pelota, pensando que -como sale en las películas, -ella iba a correr, tomarla con la boca y devolvérmela a los pies. Pero lo único que hizo cuando la lancé fue mirarme con cara de Dr. House enojado... como diciendo "¿Realmente esperas que vaya a buscar esa pelota para luego traértela y que me la vuelvas a tirar?".
¿Saben? Han habido situaciones en mi vida en las que me he sentido estúpida... pero creo que esa alcanzó mi top 10. Fue simplemente la imagen:
Yo, emocionada hasta el punto de saltar, tirando la pelota - Helena siguiendo la trayectoria del objeto con los ojos - Helena mirándome raro - yo torciendo la cabeza - Helena se transforma en Dr. House.
Pero bueno, al menos tengo el consuelo de que no soy la única que ha intentado lo mismo con sus perros y no les ha funcionado. Yo insisto que es culpa de los gringos y sus películas.
sábado, 3 de octubre de 2009
Random
Hace algún tiempo, prefería las croqueras para escribir, ya que así podía juntar más mi letra y hacerla rendir. Nadie -aparte de mí -Podía entender una sola palabra de todas las cosas que escribía, y eso lo agradezco, ya que eran pésimas. A veces me pongo a pensar en qué me hizo perder tanto tiempo de mi vida escribiendo sobre una chica que va a ver a su psicólogo. Era tan miserable la vida de Sofía. Sus papás murieron en un incedio (poco original), y era amiga de una paloma. Recogía carteles de las calles y los pegaba en su pieza, sin que tuvieran sentido alguno.
Lo asocio todo a mi falta de seguridad en ess tiempos, sentía que ni siquiera mi tiempo era valioso... entonces lo perdía en eso. Y achicaba mi letra hasta llegar a niveles completamente ilegibles.
Hubo un tiempo, el año pasado, en que escribí con la letra manuscrita. Pero lo mío es la imprenta. No sé por qué. Cuando pequeña, sufría con esto de escribir lindo y redondo; nunca tuve mucha motricidad fina, pero me encantaba recortar.
Me parece irónico... Muchas veces me sentí "redonda"; otras tantas veces me he sentido como tijera.
Y, tal vez suene ridículo, pero he llegado a sentirme como una fotografía ¿A quién no le ha pasado?
Lo asocio todo a mi falta de seguridad en ess tiempos, sentía que ni siquiera mi tiempo era valioso... entonces lo perdía en eso. Y achicaba mi letra hasta llegar a niveles completamente ilegibles.
Hubo un tiempo, el año pasado, en que escribí con la letra manuscrita. Pero lo mío es la imprenta. No sé por qué. Cuando pequeña, sufría con esto de escribir lindo y redondo; nunca tuve mucha motricidad fina, pero me encantaba recortar.
Me parece irónico... Muchas veces me sentí "redonda"; otras tantas veces me he sentido como tijera.
Y, tal vez suene ridículo, pero he llegado a sentirme como una fotografía ¿A quién no le ha pasado?
sábado, 26 de septiembre de 2009
Responsabilidad
Recuerdo la primera vez que encendí unos fósforos. Sentí que tenía el mundo en mis manos.
viernes, 4 de septiembre de 2009
¿Cómo te lo explico?
No sé si conocen una (extraña) costumbre que hay acá en Chile que consiste en golpear a alguien en el hombro y decir "poncho" cada vez que ves un Volkswagen tipo "escarabajo" pasar por las calles. Quizás no tiene mucho sentido, y creo que para mí tampoco hay uno específico, pero es inevitable. Cada vez que veo uno, golpeo a quien venga a mi lado.
Hoy venía con Pamela, caminando desde el colegio a mi casa y vimos uno. Las dos nos golpeamos al mismo tiempo y luego empezamos a reír. Suele suceder que en días melancólicos como lo fue este, la risa es algo recurrente, y a carcajadas, para luego quedar en estado vegetal. Como sea, nos pusimos a reflexionar lo incómodo que debe ser para alguien que tiene un escarabajo. Debe ser raro andar por las calles en tu auto y ver que toda la gente se anda golpeando cuando pasas.
Y después, empezamos con los marineros. Dicen que cuando ves un marinero, tienes que pellizcar al que está contigo. ¿Te imaginas ser marino y caminar por las calles? Todos pellizcándose cuando pasas... y tú pensando "soy yo, ¿cierto?". Imagínate llegar a una fiesta... todos te molestan y se pellizcan entre ellos. Y hastiad@ dices "Ya, paren, en serio, no molesten".
Créditos por la inspiración, las imágenes, las conversaciones y las frases: Pamelita.
Hoy venía con Pamela, caminando desde el colegio a mi casa y vimos uno. Las dos nos golpeamos al mismo tiempo y luego empezamos a reír. Suele suceder que en días melancólicos como lo fue este, la risa es algo recurrente, y a carcajadas, para luego quedar en estado vegetal. Como sea, nos pusimos a reflexionar lo incómodo que debe ser para alguien que tiene un escarabajo. Debe ser raro andar por las calles en tu auto y ver que toda la gente se anda golpeando cuando pasas.
Y después, empezamos con los marineros. Dicen que cuando ves un marinero, tienes que pellizcar al que está contigo. ¿Te imaginas ser marino y caminar por las calles? Todos pellizcándose cuando pasas... y tú pensando "soy yo, ¿cierto?". Imagínate llegar a una fiesta... todos te molestan y se pellizcan entre ellos. Y hastiad@ dices "Ya, paren, en serio, no molesten".
Créditos por la inspiración, las imágenes, las conversaciones y las frases: Pamelita.
jueves, 27 de agosto de 2009
Cosas de la vida diaria
Hay un caballero que toca guitarra en el paseo huérfanos, cerca de CODELCO, es ciego y tiene un bastón amarrado a la espalda, por lo que adivino que le cuesta caminar. Casi siempre lo veo, parado ahí, con la armónica atornillada a su tizona milenaria. A veces me gustaría poder darle algo más que sólo dinero.
A veces el dinero queda tan corto... me gustaría invitarlo a tomar tecito e interrogarlo. Saber qué hace en sus tiempos libres (bueno, antes tendría que preguntarle si tiene tiempos libres), cuál es su comida favorita, su canción favorita, todos sus favoritos y luego cerrar nuestra conversación con una frase intrigante como "Las plantas crecen hacia la luz".
A veces el dinero queda tan corto... me gustaría invitarlo a tomar tecito e interrogarlo. Saber qué hace en sus tiempos libres (bueno, antes tendría que preguntarle si tiene tiempos libres), cuál es su comida favorita, su canción favorita, todos sus favoritos y luego cerrar nuestra conversación con una frase intrigante como "Las plantas crecen hacia la luz".
martes, 18 de agosto de 2009
Corte de pelo
Ese día traté de hacerlo de nuevo. Junté fuerzas y caminé al peluquero de la mano de mi mamá que repetía "No serás más tonta si te cortas el pelo... Que lesita eres". Pero no, no son bobadas. Desde siempre pude observar cómo la gente de pelo corto en mi familia era la que peor actuaba... mi abuelo, mi tío, y para qué decir mi padre.
Faltaban pasos. Lo juro, eran pasos, de verdad lo iba a hacer, pero me arrepentí y quise salir corriendo. Entonces mi mamá apretó más mi mano, entró a la peluquería conmigo, y en vez de sentarme en la silla de clientes, me acomodó en el sillón de espera. Se paró decidida frente al peluquero y le dijo:
"Córteme el pelo... algo así como Sinead O'Connor".
Y ese día, mi mamá se cortó el pelo para mí. Sin ninguna lágrima, más con una sonrisa.
Ahora me corto el pelo una vez cada dos meses.
Faltaban pasos. Lo juro, eran pasos, de verdad lo iba a hacer, pero me arrepentí y quise salir corriendo. Entonces mi mamá apretó más mi mano, entró a la peluquería conmigo, y en vez de sentarme en la silla de clientes, me acomodó en el sillón de espera. Se paró decidida frente al peluquero y le dijo:
"Córteme el pelo... algo así como Sinead O'Connor".
Y ese día, mi mamá se cortó el pelo para mí. Sin ninguna lágrima, más con una sonrisa.
Ahora me corto el pelo una vez cada dos meses.
sábado, 8 de agosto de 2009
... Me tomó por sorpresa
Y luego me pregunté ¿En qué momento empecé a ser parte importante de su vida?
Creo que todo empieza cuando distingues a alguien a la distancia, una persona que ya te pertenece en cierto sentido (en el menos posesivo que hay). Una persona que ves muy lejana, de esas que salen en las películas y con quienes te identificas de vez en cuando. Y es inevitable sorprenderte cuando te incluyen en algo tan cotidiano de sus vidas como tomar un café.
Sí, es lo especial del tiempo... que a pesar de que no nos pertenece, podemos regalarlo. Y he recibido regalos de tiempo, probablemente muchos más de los que merezco.
Cambio la pregunta ¿En qué momento se me hizo tan emocionante ser parte de la vida de alguien más?
Desde hace algún tiempo se me acelera el corazón cuando me doy cuenta de lo complejo que parece todo eso. Y me dan ganas de llorar cuando mi hermana pequeña dice "te quiero", de esa forma tan sincera, mientras juega con plasticina y ve el Disney Channel. Lo dice así, como si fuese la cosa más obvia del mundo. Yo tuve que dejar el sandwich que me estaba comiendo de lado para absorber esas palabras. Después de unos segundos dije "Yo también", hice que me mirara y le dije "Oye, en serio". No recuerdo como era mi vida desde antes de la llegada de algunas personas... ¿Qué hacía en mis ratos libres? ¿En qué pensaba? ¿Qué cosa me hacía feliz?
Y hasta este momento... he llegado sólo a conclusión de que debería dejar de hablar con el poster de "El Principito" de mi pared y ponerme a estudiar. Al menos por unos cuantos días.
Creo que todo empieza cuando distingues a alguien a la distancia, una persona que ya te pertenece en cierto sentido (en el menos posesivo que hay). Una persona que ves muy lejana, de esas que salen en las películas y con quienes te identificas de vez en cuando. Y es inevitable sorprenderte cuando te incluyen en algo tan cotidiano de sus vidas como tomar un café.
Sí, es lo especial del tiempo... que a pesar de que no nos pertenece, podemos regalarlo. Y he recibido regalos de tiempo, probablemente muchos más de los que merezco.
Cambio la pregunta ¿En qué momento se me hizo tan emocionante ser parte de la vida de alguien más?
Desde hace algún tiempo se me acelera el corazón cuando me doy cuenta de lo complejo que parece todo eso. Y me dan ganas de llorar cuando mi hermana pequeña dice "te quiero", de esa forma tan sincera, mientras juega con plasticina y ve el Disney Channel. Lo dice así, como si fuese la cosa más obvia del mundo. Yo tuve que dejar el sandwich que me estaba comiendo de lado para absorber esas palabras. Después de unos segundos dije "Yo también", hice que me mirara y le dije "Oye, en serio". No recuerdo como era mi vida desde antes de la llegada de algunas personas... ¿Qué hacía en mis ratos libres? ¿En qué pensaba? ¿Qué cosa me hacía feliz?
Y hasta este momento... he llegado sólo a conclusión de que debería dejar de hablar con el poster de "El Principito" de mi pared y ponerme a estudiar. Al menos por unos cuantos días.
jueves, 6 de agosto de 2009
Sentimiento de inferioridad
- ¡Ella! Vamos, sólo llevamos 5 minutos de caminar y ya estás cansada. - Le dije a la pequeña perrita blanca que se reusaba a seguir avanzando por las calles del centro. - Me pagan por media hora... no me gusta hacer trampa. - Insistí, pero Ella seguía completamente decidida a no caminar.
Entonces, lo vi... a él.
Es uno de esos hombres que simplemente miras y adivinas que están atravezando el proceso llamdo "Crisis de los 40". Tiene tres galgos intimidantes, camina con gracia, un poco como Lucius Malfoy. No mira a nadie, y sus perros tampoco. Avanza como creyendose el centro del mundo, tiene claro que mayor parte de los ojos están posados sobre é y sus perros. Uno de los galgos es café, uno negro y otro blanco, todos avanzan delicadamente, y frenan cuando él les dice. La gente los esquiva, al menos a un radio de un metro. Y cuando se le ocurre entrar a alguna tienda, ni siquiera los guardias se atreven a dejarlo afuera.
Pasó a metros de distancia del lugar donde yo estaba parada. Me dio una mirada e inclinó su cabeza. Creo que lo he visto todos los días por tres años consecutivos, no me extraña que desde hace un par de meses ya me haya empezado a reconocer... o tal vez mi mirada sobre él es muy insistente y no puede evitar sentirse incómodo. O creer que lo conozco de otra época (claro, con lo vieja que soy).
Como sea, cuando lo ví doblar por la esquina. Bajé mis ojos y vi a Ella, la pequeña perrita (ahora gorda) tirada en la calle sin intenciones de moverse.
Suspiré tremendamente resignada y la llevé en brazos unas cuantas cuadras hasta que llegamos a un lugar con más pasto para que se anime.
Mi vida se pone en perspectiva... a diario.
Entonces, lo vi... a él.
Es uno de esos hombres que simplemente miras y adivinas que están atravezando el proceso llamdo "Crisis de los 40". Tiene tres galgos intimidantes, camina con gracia, un poco como Lucius Malfoy. No mira a nadie, y sus perros tampoco. Avanza como creyendose el centro del mundo, tiene claro que mayor parte de los ojos están posados sobre é y sus perros. Uno de los galgos es café, uno negro y otro blanco, todos avanzan delicadamente, y frenan cuando él les dice. La gente los esquiva, al menos a un radio de un metro. Y cuando se le ocurre entrar a alguna tienda, ni siquiera los guardias se atreven a dejarlo afuera.
Pasó a metros de distancia del lugar donde yo estaba parada. Me dio una mirada e inclinó su cabeza. Creo que lo he visto todos los días por tres años consecutivos, no me extraña que desde hace un par de meses ya me haya empezado a reconocer... o tal vez mi mirada sobre él es muy insistente y no puede evitar sentirse incómodo. O creer que lo conozco de otra época (claro, con lo vieja que soy).
Como sea, cuando lo ví doblar por la esquina. Bajé mis ojos y vi a Ella, la pequeña perrita (ahora gorda) tirada en la calle sin intenciones de moverse.
Suspiré tremendamente resignada y la llevé en brazos unas cuantas cuadras hasta que llegamos a un lugar con más pasto para que se anime.
Mi vida se pone en perspectiva... a diario.
sábado, 13 de junio de 2009
Me había acostumbrado al 2008
A veces aún pongo la fecha del año pasado en las pruebas... simplemente no puedo creer que se haya ido... así como si nada... justo cuando me había adecuado a escribirlo recién en diciembre.
2009 me suena a agresivo, me afecta que sea tan redondo y suene tan cuadrado.
Y ya que estoy con números...
¿No creen que la tabla del 3 es la más maravillosa? Cuando recién aprendí a dividir, anotaba números monstruosamente grandes para dividirlos en tres. Aunque hoy en día, estoy algo traumada con el 2, sobre todo cuando como. Por ejemplo, si estoy comiendo galletas, saco dos del plato y las dejo en mi mano; o si es una sola, la divido en dos antes de comérmela.
A pesar de todo, mi número favorito es el 5. Y cuando yo lo dibujo parece tres.
Mi 'r' parece 's' y viceversa... y... ¿empecé a hablar de letras?
Pamela dice que la 'p' es la letra de la madurez... y mi 'p' a veces parece 'd' porque le hago el palito muy corto. Mi 'a' es extremadamente abierta, se supone que es la letra de la comunicación.
Me gusta la letra de Frank. Su 'f' es... como una 'p' sin guatita.
2009 me suena a agresivo, me afecta que sea tan redondo y suene tan cuadrado.
Y ya que estoy con números...
¿No creen que la tabla del 3 es la más maravillosa? Cuando recién aprendí a dividir, anotaba números monstruosamente grandes para dividirlos en tres. Aunque hoy en día, estoy algo traumada con el 2, sobre todo cuando como. Por ejemplo, si estoy comiendo galletas, saco dos del plato y las dejo en mi mano; o si es una sola, la divido en dos antes de comérmela.
A pesar de todo, mi número favorito es el 5. Y cuando yo lo dibujo parece tres.
Mi 'r' parece 's' y viceversa... y... ¿empecé a hablar de letras?
Pamela dice que la 'p' es la letra de la madurez... y mi 'p' a veces parece 'd' porque le hago el palito muy corto. Mi 'a' es extremadamente abierta, se supone que es la letra de la comunicación.
Me gusta la letra de Frank. Su 'f' es... como una 'p' sin guatita.
jueves, 11 de junio de 2009
Vida
Cuando escapé de tus brazos y caminé entre el frío de la ciudad, sentí que algo resbaló de mis dedos y cayó al suelo, entre mis pies. Busqué por mucho rato, incluso pedí ayuda. Pero creo que de todas formas no lo iba a encontrar de nuevo (no sin tí).
Tus labios susurraron en mi oído, antes de partir:
"No moriste por cansancio... sino que porque viviste demasiado."
Y dejaste caer dos lágrimas silenciosas, al suelo, cerca del lugar donde creí haber perdido ese 'algo'.
Tus labios susurraron en mi oído, antes de partir:
"No moriste por cansancio... sino que porque viviste demasiado."
Y dejaste caer dos lágrimas silenciosas, al suelo, cerca del lugar donde creí haber perdido ese 'algo'.
lunes, 8 de junio de 2009
Término de... ¿qué exactamente?
Algo que realmente nunca logré comprender: ¿qué escondes tras ese par de ojos?
Corrí por los pasillos, esperando llegar a tiempo, cargando tantas cosas en la espalda y muy pocas en la mano. Te veía a la distancia, pero sólo entre atisbos de realidad y fantasía. Parecía como si todo, por un momento, fuese injusto y luego favorable. La dualidad de tu expresión me dejaba mucho espacio para dudar.
¿Por qué será que el ser humano tiene dos ojos? ¿Dos oídos? ¿Dos manos? ¿Y aún así un sólo corazón?
Corrí por los pasillos, esperando llegar a tiempo, cargando tantas cosas en la espalda y muy pocas en la mano. Te veía a la distancia, pero sólo entre atisbos de realidad y fantasía. Parecía como si todo, por un momento, fuese injusto y luego favorable. La dualidad de tu expresión me dejaba mucho espacio para dudar.
¿Por qué será que el ser humano tiene dos ojos? ¿Dos oídos? ¿Dos manos? ¿Y aún así un sólo corazón?
viernes, 29 de mayo de 2009
Aleteos en el estómago
Es curioso que la misma sensación que tenemos cuando estamos asustados, es la que asimila a cuando estamos enamorados. También cuando estás triste... o feliz.
Quizás el amor resume todo eso.
Pero no es simple.
No sé por qué la gente suele asociar la palabra "resumido" con "sencillo".
A veces, el hablar las cosas es lo mejor que se puede hacer.
Quizás el amor resume todo eso.
Pero no es simple.
No sé por qué la gente suele asociar la palabra "resumido" con "sencillo".
A veces, el hablar las cosas es lo mejor que se puede hacer.
martes, 19 de mayo de 2009
Inocencia
Querido David:
Imagina un día nos perdemos por ahí. Así como se esconde el cielo tras las nubes. ¿Somos así tan grandes como el cielo? Yo me siento muy chiquito, pero mi mamá dice que hablo mucho. Tal vez lo que digo me hace ser grande. Así tan grande como el cielo. Yo creo que en realidad no es tan grande. Se parece un poco a esos algodones de azúcar que me compra mi hermana, cuando los apretas son realmente chiquitos. Después de todo, el cielo es sólo aire. El aire se aprieta... ¿En qué se convierte el aire cuando se aprieta? ¿Es agua? ¿O fuego? ¿Cómo se podría apretar el aire? ¿Crees que los aviones "aprietan el aire" para poder volar? A mí me dan miedo los aviones, y eso es raro porque mi papá es aviador.
La verdad es que ni siquiera sé si puedo escribir bien. Antes de enviarte esta carta le dije a mi abuelita que tratara de hacer que se entendiera un poco más. Ella dice que pienso muy rápido y escribo muy lento. Tal vez se me enredan las cosas. ¿Vas a venir a mi cumpleaños? A mi hermana se le escapó que van a traer a un mago, como de esos reales... que hacen desaparecer las cosas. ¿Me podrá desaparecer a mí? ¿A dónde voy si me hace desaparecer?
Me dijeron que no te ahogara tanto con preguntas. Dijeron que estabas cansado con todo esto de la universidad y que mejor fuera breve. Pero te extraño, David. ¿Cuando se acaba la Universidad? ¿Y si le digo al mago que la haga desaparecer?
Con cariño, Willy
PD: Sí, ahora me llamo como Willy Wonka.
Terminó de leer confundido. ¿Quién recórcholis era David? Fuera quien fuera; tenía claro que no era él. De todas formas, sacó un lápiz y una hoja en blanco para responder.
Imagina un día nos perdemos por ahí. Así como se esconde el cielo tras las nubes. ¿Somos así tan grandes como el cielo? Yo me siento muy chiquito, pero mi mamá dice que hablo mucho. Tal vez lo que digo me hace ser grande. Así tan grande como el cielo. Yo creo que en realidad no es tan grande. Se parece un poco a esos algodones de azúcar que me compra mi hermana, cuando los apretas son realmente chiquitos. Después de todo, el cielo es sólo aire. El aire se aprieta... ¿En qué se convierte el aire cuando se aprieta? ¿Es agua? ¿O fuego? ¿Cómo se podría apretar el aire? ¿Crees que los aviones "aprietan el aire" para poder volar? A mí me dan miedo los aviones, y eso es raro porque mi papá es aviador.
La verdad es que ni siquiera sé si puedo escribir bien. Antes de enviarte esta carta le dije a mi abuelita que tratara de hacer que se entendiera un poco más. Ella dice que pienso muy rápido y escribo muy lento. Tal vez se me enredan las cosas. ¿Vas a venir a mi cumpleaños? A mi hermana se le escapó que van a traer a un mago, como de esos reales... que hacen desaparecer las cosas. ¿Me podrá desaparecer a mí? ¿A dónde voy si me hace desaparecer?
Me dijeron que no te ahogara tanto con preguntas. Dijeron que estabas cansado con todo esto de la universidad y que mejor fuera breve. Pero te extraño, David. ¿Cuando se acaba la Universidad? ¿Y si le digo al mago que la haga desaparecer?
Con cariño, Willy
PD: Sí, ahora me llamo como Willy Wonka.
Terminó de leer confundido. ¿Quién recórcholis era David? Fuera quien fuera; tenía claro que no era él. De todas formas, sacó un lápiz y una hoja en blanco para responder.
domingo, 3 de mayo de 2009
Decepción

No, eso no podía ser cierto. Ya casi eran las doce de la noche, de aquél 14 de junio cuando cumplí 11 años. ¿Dónde estaban las lechuzas? ¿Y la famosa carta que supuestamente debía llegarme? Admitámoslo, mayor parte del tiempo era lo suficientemente rara para entrar a Hogwarts, pero por alguna razón, las calles seguían igual de vacías de siempre. Y los únicos pájaros que volaban eran los que alcanzaba mi imaginación a recrear. Me fui a acostar, pensando que probablemente no me dejaron entrar porque tenía frenillos... los magos discriminan mucho.
Me levanté algo angustiada, ya no era 14 de junio; eran las dos de la madrugada del 15. Me miré al espejo y observé fijamente mis frenillos ¿No sería que los hechizos rebotan en esas cosas y por eso no es conveniente entrar a Hogwarts?
Mi madre me llevó el desayuno a la cama y me dio un agradable abrazo. Pero yo seguía fantaseando con que algún día, podría preparar el desayuno desde mi cama con la ayuda de una varita.
Todo por los frenillos. Todo por haber tomado leche en mamadera hasta muy tarde, todo porque mis padres no me quitaron el chupete a tiempo. Eso provocó que mis dientes crecieran en diferentes direcciones (casi mutantes) y luego, no pude entrar a estudiar magia.
¡Y todo por el dentista tambien!
Los dentistas en serio se quieren apoderar del mundo, creanme.
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