Lo encontré tocando guitarra fuera de su habitación, creí haber escuchado esa canción en algún lugar, pero no hubo caso de que la recordara. Le dije "conozco esa canción", y me dijo "no, no la conoces", como con un aire de superioridad (o tal vez inferioridad) medio extraño. Me enojé, me fuí corriendo por el pasillo y llegué al comedor. Me quedé todo el día pensando; yo sabía que la había escuchado en algún lugar. Eran de esos acordes que la gente reconoce altiro. Como cuando vas a un concierto y todos gritan con la primera nota de cierta canción. Así mismo me sentí. De hecho casi grito, pero no tenía idea por qué.
Me quedé pensando mucho rato. Recordaba haber abrazado a alguien alguna vez con esos acordes... también había algo sobre un beso y una discusión, pero lo más nítido era el dolor en mi talón derecho. Aún así, no había caso de recordar el nombre de la canción.. y después de un rato me descubrí mirando el florero en medio de la mesa y pensando en cualquier otra estupidez.
De repente se aparecían otras imágenes, como una vereda muy destruída y yo tropezándome varias veces. Recuerdo que hacía frío, y que una amiga me había llamado para decirme que había escuchado fuegos artificiales en su casa. La luna estaba rara, como la noche del terremoto. Estábamos esperando un auto gris que se demoró en llegar. Me recuerda al olor a madera y cómo suenan las leñas cuando se quema de a poquitito en las chimeneas, pero no habían chimeneas ni fuego ni madera cuando escuché la canción.
Recuerdo el calor de su mano en pleno invierno. ¿O no era invierno? Quizás solo sentía frío por dentro. Los árboles chocaban con los cables de electricidad y me pregunté si alguna vez se electrocutaban. Me parecía raro que no se incendiaran, y luego recordé los árboles que se caen cerca de mi casa. Es peligroso cuando algo tan pesado se cae así como así, como esa vez que di vueltas por Chiloé, y una ventana cayó a centímetros de mi pie. Pensaba que era una forma divertida de morir. Y luego recordé que morir no es tan divertido. Volviendo a aquél día. Hacía calor, sí, nunca hizo frío, hacía mucho calor. Y habían cosas que tenía guardadas y que jamás me había atrevido a decir. Quizás por eso tenía frío, o tal vez calor. O tal vez no sentía nada, porque cuando me despedí, quise olvidar.
Ah, claro. Olvidar. Ahí está la clave de la canción. Fui corriendo a decirle que ya sabía qué canción era. Lo encontré en la misma posición donde estaba antes. Le dije que canción era la que estaba tocando. Se rió y me dijo "maldita seas".
domingo 8 de enero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 pedacitos de vida:
Publicar un comentario en la entrada