sábado 21 de mayo de 2011

... aparecí aquí.


Estábamos dando vueltas en la azotea de un edificio, viendo cómo el mundo avanzaba muy rápido, mientras que en el centro, donde nuestras manos se sostenían, el tiempo pasaba como quería. Girábamos, jugando con la gravedad en nuestros pesos, casi volando, con los pies apoyados, pero sin quedarse mucho tiempo en el mismo lugar. Como los budistas cuando meditan y dejan que las cosas pasen y sigan.

A veces unos pájaros pasaban cerca, nos quedaban mirando y hacían los sonidos naturales de pájaros. Los perros ladraban y los gatos maullaban, pero en nuestras manos el tiempo seguía pasando como quería, y los sonidos eran aún más dulces. Nos sosteníamos a penitas, tus dedos estaban entrelazados con los míos y te reías, era como un sueño que no termina nunca, y que tampoco quieres que termine.

Aparecieron unas nubes por allá, venían super negras, y traían un montón de bebés llorando. Me asusté con el sonido del primer trueno, pero más con el del segundo. Perdí el equilibrio, me caí. Quedé muy aturdida un rato, y luego empecé a buscarte en la azotea, pero no estabas.

Con temor me asomé al borde de la cornisa, y, desde lo lejos te ví ahí abajo, con un charco de sangre a tu al rededor. Me oprimí tan fuerte el pecho de pronto lo sentí reventar, y entonces aparecí aquí.

1 pedacitos de vida:

Alerion Finigor on 22 de mayo de 2011 18:01 dijo...

Lizz! como estas? demasiado tiempo que no pasaba por aqui... ojala que te este yendo bien! yo ahora estoy viviendo en stgo y tenia la esperanza de que pudieramos cruzarnos en alguna parte, pero bueno, esta ciudad es mas grande de lo que creia...

me gusto la entrada aunque no estoy muy seguro de que entendi el final la verdad... y la imagen de las nubes con los bebes llorando me encanto...

cuidate, ojala que te este yendo excelente en todo :)

Javier

 

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